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“O gran capitan do carro da merda”

En mis años de bachillerato, recuerdo que mi afición al fútbol como seguidor del Barça, me hizo pasar malos ratos. Era la época del Madrid triunfal, auspiciado por la coyuntura política del momento, copa del "Generalísimo", con el Generalísimo en el palco del Bernabéu cada dos por tres. Realmente el fútbol era entonces el opio del pueblo y para el Pardo... miel sobre ojuelas.

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Eran tiempos también que se adaptaban leyes para favorecer en todo lo posible al estandarte nacional del fútbol, que se fichaban jugadores por Real Decreto, aunque estuvieran atados por el directo rival (léase caso Di Stefano) y se quiso y se logró convertir el Real Madrid en el icono de orgullo nacional. Primer grave error que ya nunca ha podido ser reparado. Pienso que politizar un deporte es, de por sí, algo negativo. Si además, lo que se politiza es un club en concreto, todavía peor. Pero si se asocia indivisiblemente a este club con la bandera nacional del Estado, aquí tenemos un problema...
Digo yo que habrá aficionados del Real Madrid, andaluces, vascos, catalanes o gallegos... que no tienen porque aceptar esta asociación bandera-club. Esto es confundir la velocidad con el tocino y a partir de aquí ocurre lo que ocurre.
Personalmente, como aficionado al fútbol, pero también como catalán y seguidor del FC Barcelona, presenciar un partido del Madrid y ver las gradas llenas de banderas españolas, pues mire usted: me produce repelús, que me sale urticaria, vamos. Ni a mí, ni a nadie que no sea seguidor del Real Madrid, nos pueden vender esta "asociación". A partir de aquí  se derivan problemas mil.
Matías Prats sénior (sí, sí el de las gafotas oscuras y bigotito) tuvo la feliz idea, años ha, en una retransmisión desde Chamartín, de hablar del "deportivo público del Madrid" justo antes de que el campo se llenara de botellas... Tenemos que dar las gracias a este episodio ya que, a partir de entonces, se prohibieron entrar botellas en los campos de fútbol. Más complicado va a ser quitar la querencia del mismo público en premiar al equipo rival con cánticos como "Puta Barcelona y puta Catalunya", que se suelen oír en los enfrentamientos Madrid-Barcelona, que últimamente son muchos.

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En el bando contrario y no sólo en el barcelonista, se suelen oír cánticos presuntamente en momentos de actuaciones arbitrales dudosas, de "Así, así, así gana el Madrí". A partir de ayer se puede hacer una variación sobre el tema y decir "Así, así, así pisa el Madrí". Es bien sabido que la impotencia desarrolla actitudes violentas, de mal perder. Y en esto el equipo blanco tiene un exponente máximo: PEPE. Con la connivencia de la propia entidad y la permisividad de los estamentos que debieran poner mano en el asunto y no lo hacen. No es un hecho aislado ni reciente, este supuesto jugador de fútbol lleva ya un largo historial a cuestas.
Ya es sintomático cuando, desde compañeros de su misma profesión, se levantan voces para censurar sus actuaciones...

  •   Qué idiota. A veces hay gente que te saca de quicio! (Wayne Rooney, en Twitter)
  •  "Pepe pidió el cambio porque tenía que volver antes de cerrar el manicomio"... (Aguado)
Lo peor del caso es que el club que lo paga no tome cartas en el asunto. O acaso aprueba sus actuaciones?  Claro que tal como parece que está diseñado el organigrama actual del club -absolutamente tomado por la facción portuguesa-  con el mercader Jorge Mendes al frente, que actúa a su antojo en fichajes y operaciones de dudosa lógica y con la autoridad máxima de Jose Mourinho enfrente del circo, nada bueno cabe esperar.
Me da la impresión de que a Mourinho le empiezan a crecer los enanos y que el público ya no le ríe las gracias, que es lo peor que le puede pasar a un payaso...
El Real Madrid hace tiempo que ha perdido el norte y, en manos de toda esta pandilla, está empezando a perder credibilidad, señorío y prestigio. Tiene un problema grave que se llama BARÇA, del que sufre paranoia en primer grado. Pero el problema real y del que le conviene tratarse, es de los delirios de grandeza galáctica que aquejan a su presidente, que piensa que ganar ligas y copas es como hacer autopistas y que todo se hace y se compra abriendo el talonario.
Al Barça le interesa que este Madrid recupere su sitio y que las confrontaciones entre los dos equipos vuelvan a ser realmente "el clásico".  Que ahora empiezan a ser un poco cansinos estos partidos...
 Aunque me temo que mientras confíe en toda esta peña portuguesa que tiene en el vestuario, con el capitán Mourinho al frente, no está eligiendo una buena opción.
 
Mourinho es la clásica figura desagradable para todo el mundo menos para los suyos, que le ríen las gracias cuando hay resultados y, cuando no los hay, deja de hacer gracia.
Ocurre que como otros muchos extranjeros en nuestro país, aunque lleve tropecientos años aquí, no va a hablar nunca bien nuestro idioma y -del mismo modo- no entiende muy bien lo que le dicen.
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Quizá alguien debiera darle a entender que el buen fútbol no es el del tapón y patada a seguir y que la pandilla de compatriotas de la que se ha rodeado, hasta con los fados desafinan.

Aunque, bien pensado, quizá entendería mejor decirle en portugués que él es el gran capitán, pero...  "O gran capitan do carro da merda"

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